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Mas allá de la Inteligencia Emocional

“No me interesa quién eres ni cómo llegaste aquí.  No me interesa qué, con quién o dónde has estudiado. Quiero saber qué te sostiene por dentro cuando se derrumba todo lo demás. O si has tocado el corazón de tu propio dolor, si te han abierto las traiciones de la vida o si te has contraído y cerrado de miedo a más dolor. Quiero saber si te puedes sentar con el dolor, el mío o el tuyo sin moverte para esconderlo o apagarlo o conciliarlo. Quiero saber si puedes estar con alegría, mía o tuya; si puedes bailar con desenfreno y dejar que el éxtasis te llegue a la yema de los dedos sin precaverte a ser cuidadoso, realista o a recordar las limitaciones del ser humano.” Leído en el libro de Danah Zohar, Inteligencia Emocional Espiritual

Estamos en un mundo contradictorio, un mundo en el que la tecnología y la incertidumbre lo empapan todo y el ritmo es cada vez más vertiginoso, y a la vez, resurge la espiritualidad y cobra importancia de la inteligencia emocional en estos nuevos tiempos.

Hace muchos, muchos años – tiempos en los que, ni por asomo, se consideraba profesional introducir técnicas de desarrollo espiritual en las empresas, pues sonaba a auto-ayuda pastelosa – me la encontré por primera vez en una organización. En ese caso era una empresa alemana, fabricante de automóviles, repleta de ingenieros, que empezaron a trabajar con bio-danza para desarrollar su liderazgo, me pareció muy innovador y adelantado a los tiempos. Los resultados fueron excelentes y se extendió a todos los niveles de dirección (es solo un ejemplo que me sorprendió muy gratamente. Repito: empresa alemana e ingenieros)

Poco a poco me fui encontrando tímidas prácticas de yoga, meditación, salas de “la felicidad” en alguna empresa….hasta que empezó a parecer algo “normal” introducir el mindfulness como una buena práctica, ya que la ciencia nos iluminó demostrando  grandes beneficios para la salud:  tiene su acción sobre el sistema nervioso autónomo disminuyendo la presión arterial, reduce los niveles de colesterol, el control de cierto tipo de arritmias y cefaleas, y la regulación de los sistemas endocrino e inmune. Además, las personas que meditan (o práctican mindfulness, no acabo de entender la diferencia) tienen más materia gris en aquellas zonas del cerebro relacionadas con el control de las emociones…al final todo redunda en resultados. Personas más felices y más sanas aportan mejores resultados, no nos engañemos.

Ahora hemos dado un paso más, y no solo empieza a estar aceptada la espiritualidad en las nuevas empresas, sino que la Inteligencia Espiritual empieza a ser un elemento imprescindible si queremos tener una organización ágil, comprometida y con resultados sostenibles.

Desde la inteligencia racional se ha ido evolucionando hacia la detección de nuevas formas de inteligencia humana. Primero fue Howard Gardner (1983)  con su teoría de las inteligencias múltiples, más tarde Daniel Goleman quien, en 1995, popularizó el término inteligencia emocional, y en 1997, la física y filósofa Danah Zohar introdujo el término inteligencia espiritual en su libro “ReWiring the Corporate Brain: Using the New Science to Rethink How We Structure and Lead Organizations”. Años después desarrolló el concepto con otro investigador, Ian Marshall, y en 2000 publicaron SQ: Spiritual Intelligence (Coeficiente espiritual: La inteligencia espiritual).

inteligencia emocional

Pero realmente ¿existe una inteligencia espiritual? (o inteligencia existencial, o vital) Pues parece ser que si. La neurociencia ha descubierto que la sensación de trascender se puede ver en el cerebro. He encontrado numerosos estudios publicados demuestran que se observan cambios significativos en las áreas frontales, parietales y en regiones subcorticales del cerebro, como la amígdala, lo que sugiere que la experiencia espiritual podría correlacionarse directamente con procesos neuronales de determinadas estructuras cerebrales. Basta con hacer una búsqueda por Google para encontrarlos, pero os dejo alguna referencia en la blografía.

* Neuroimaging and neurodynamical correlates of FA and OM meditations

Lo que me parece realmente interesante es que las últimas teorías de aceleración organizativa no perciben la organización exponencial sin esa espiritualidad: “Mientras el trabajo en el pasado se centraba en la importancia del coeficiente Intelectual (CI) en la actualidad, el Coeficiente Emocional (CE) y el Coeficiente Espiritual (SQ) se están convirtiendo en métricas cada vez más importantes. El paradigma social al completo presenta varias implicaciones críticas en las Organizaciones Exponenciales. Se aumenta la intimidad organizacional, se reduce la latencia de decisión, el conocimiento mejora y se extiende más rápidamente, y la serendipia aumenta. Además, mantiene a la organización conectada a su Propósito Evolutivo.”  Organizaciones Exponenciales

¿Qué es la Inteligencia Espiritual? 

También llamada existencial, o vital, no sé exactamente si es lo mismo. He leído varias definiciones de inteligencia espiritual, pero me gustaría destacar éstas por su relación con estas nuevas Organizaciones del S. XXI:

Según Danah Zohar e Ian Marshall, la Inteligencia Espiritual se distingue por las siguientes características:

  • Capacidad de ser flexible
  • Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo
  • Capacidad de afrontar y trascender el dolor y el sufrimiento
  • La capacidad de ser inspirado por visiones y valores
  • Reluctancia a causar daños innecesarios
  • Tendencia a ver las relaciones entre las cosas (holismo)
  • Marcada tendencia a preguntar ¿Por qué? o ¿Y si? y a pretender respuestas fundamentales
  • Facilidad para estar contra las convenciones

¿Qué os parece? A mi me parecen características imprescindibles para trabajar en cualquier organización de nuestro siglo.

Para Tony Buzan, la Inteligencia Espiritual es la forma como cultivamos las cualidades vitales de la energía, el entusiasmo, el coraje y la determinación, así como la protección y el desarrollo del alma. Él sugiere 10 formas para despertar el poder de la inteligencia espiritual que incluye una visión global y de la vida, tener un propósito, desarrollar la compasión, la caridad y la gratitud, descubrir el poder de la risa y de vivir una actitud de entusiasmo, amor ilimitado, sentido de aventura, confianza y sinceridad, así como así como reconocer la importancia de la paz, los rituales espirituales y el poder del amor.

La inteligencia espiritual nos ayuda a recuperar, entre otras cosas, el coraje para hacer cosas que de verdad queremos hacer, nos ayuda a conectarnos con nuestro propósito evolutivo.

Otro aspecto que me gustaría destacar es que la inteligencia espiritual es una inteligencia con visión universal. funcionaría como un marco dentro del cual actuarían el coeficiente intelectual y la inteligencia emocional para expresar así nuestras capacidades, y mejorar nuestra vida y la de los demás.

Mejorar la vida de los demás. Éste es otro aspecto poderoso de la inteligencia espiritual. Hasta ahora todas las teorías hablan de uno mismo, de conócete a ti mismo, gestiona tus emociones, etc. La inteligencia espiritual se eleva y transciende a las otras inteligencias, nos hace evolucionar como humanidad, nos aporta un paso más: mejorar la vida de los demás. Transcender. Elevarnos. El foco ya no eres tú mismo sino también los demás. Cambiar el mundo. Es la única inteligencia que opera con visión universal, de nuevo necesaria en las nuevas organizaciones.

Como siempre quedan preguntas para reflexionar profundamente ¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional o espiritual en el entorno laboral?

¿Cómo la integramos en el mundo profesional sin perder de vista los resultados? ¿Existe un estilo de líder espiritual y orientado a resultados?

Alicia Pomares
Socia Directora
Grupo Humannova

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*Imágenes obtenidas de Freepik

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